Los asesinos a sueldo son unas máquina de
muerte que hace efectivo el precio que ponen por la vida de cualquier persona.
Vendettas entre narcotraficantes, deudas pendientes,
infidelidades, malos negocios, desmovilizados y venganzas en general, son los
motivos que se convierten en justificación para los sicarios.
Resulta inconcebible que algunas personas lleven a cabo un crimen tan atroz por dinero, la
vida de una persona no puede ser valorada en efectivo, vidas que están a merced
de personas sin escrúpulos que creen que tienen la faculta de decidir la
diferencia entre la vida y la muerte.
Las facetas más preocupantes del delito del sicario son:
el excesivo e incontrolable aumento en los asesinatos relacionadas con estas
características bajo la modalidad de encargo, los tipos de armas y los medios
que utilizan los criminales para llevar a cabo su cometido y la ineficiencia y
flexibilidad con la que se maneja las leyes y la justicia en general en
cualquier país.
El sicariato o el asesinato por encargo es común, desde
hace varios años, al menos hace diez, en la mayoría de los países en América
Latina; sin embargo, sus constantes salidas en los medios de comunicación y la
promoción de este ilícito como negocio hasta en la internet lo vuelve algo
inocultable.
En la actualidad la palabra sicario está dentro de
nuestro vocabulario, es normal que una persona la nombre sin tener miedo, sin
sentir temor o simplemente sin qué fuera cosa del otro mundo, se ha vuelto tan
normal y cotidiana; como las personas que los son.
En México existe una gran cantidad atemorizante de
sicarios de diferentes carteles, personas que están armadas y preparadas para
arrebatar la vida de sus víctimas, solo a la orden de sus jefes. Y lo más preocupante
que gran parte de ellos son niños y jóvenes que no sienten remordimiento al
matar sus víctimas.


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