Los robos a mano armada y asaltos agravados se presentan
de muchas maneras. Hay varias claves para evitar ser una víctima.
Conocimiento: esté consciente de sus alrededores. Sepa
dónde estaciona su coche, cuál es la entrada del edificio y quién está
trabajando o simplemente merodeando.
Un atraco a mano armada o asalto a mano armada: Es un
tipo de robo con un mayor grado de gravedad que el simple robo, motivo por el
cual es muy habitual que este tipo de delito tenga una pena superior a la del
robo sin la utilización de armas. El motivo esencial es que, si bien el atraco
a mano armada es un delito que atenta esencialmente contra el patrimonio,
supone un mayor riesgo para otros bienes jurídicos protegidos como la vida o la
integridad de las personas físicas.
Prudencia: evite situaciones peligrosas tales como
participar en actividades que puedan poner en riesgo su seguridad. Estas
incluyen:
-Caminar o correr
en las orillas de los canales, callejones u otras áreas obscuras, abandonadas o
lejos de otras personas muy temprano o muy tarde.
-Ir a la tienda a media noche por un antojo.
-Pasar tiempo en lugares con los que no está
familiarizado.
-Reunirse con extraños en sitios remotos.
Alerta: necesita estar muy atento cuando se encuentre en
lugares públicos. Esto significa mantener sus ojos y oídos pendientes de lo que
sucede. El usar audífonos mientras camina o corre, leer una revista o tomar una
siesta en un parque reduce su capacidad para darse cuenta de lo que ocurre a su
alrededor.
Los asaltos represivos (atracos/robos a mano armada)
afectan tanto a hombres como a mujeres. El robo de la bolsa es un delito muy
común al que se enfrentan las mujeres, de modo que cuando salga, es importante
que traiga la bolsa muy cerca de usted y nunca la deje abandonada. Al observar
estas reglas sencillas, de sentido común y seguir sus instintos, se reducirán las
posibilidades de convertirse en una víctima.
El término asalto permite referirnos a la acción y
resultado de asaltar.
El asalto es uno de los delitos más comunes que se
cometen, se caracteriza por la violencia que ejerce contra las personas a las
cuales se encuentra dirigido y la mayoría de las veces, está motivado por el
fin de apoderarse ilegalmente de bienes y pertenencias ajenas.
El asalto también es considerado un delito contra el
patrimonio del individuo, grupo o empresa al cual se dirige. La metodología
tradicional del asalto supone a un delincuente o varios, que haciendo uso de un
arma blanca, de un arma de tiro o de cualquier otro tipo arma que disponga de
la capacidad de herir, atacan de improviso a su víctima, para, mediante la
sorpresa, más las amenazas verbales y físicas, conseguir la sumisión de ésta.
Si bien normalmente quien es víctima de un asalto se rinde
fácilmente a la entrega de sus pertenencias, también puede suceder, que por el
contrario, la víctima se enfrente a su atacante y generalmente será ante ésta
situación que el delincuente actuará con mayor saña y violencia.



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