La guerra contra el narcotráfico es un conflicto armado que se libra en México entre el propio Estado mexicano y los Grupos de Autodefensa Popular y
Comunitaria contra los cárteles que controlan diversas actividades
ilegales, principalmente el tráfico ilegal de drogas. Esta situación comenzó el 11 de diciembre de 2006,
cuando el gobierno federal anunció un operativo contra el crimen organizado en
el estado de Michoacán, donde a
lo largo de 2006 se habían contabilizado cerca de 500 asesinatos de miembros de
los cárteles del narcotráfico. Para
enfrentarlos, el gobierno mexicano privilegio el uso de las fuerzas armadas.
Desde el inicio del conflicto se ha movilizado a la Policía Federal en compañía de los cuerpos de
seguridad de cada entidad federativa y de diversos municipios. A ellos se han
sumado el Ejército y la Marina.
De acuerdo con datos de
la Secretaría de Seguridad Pública federal, hasta marzo de 2010 se había
detenido a 121.199 personas a las cuales se ha vinculado con grupos del crimen
organizado. Los grupos más afectados por las detenciones son los cárteles del Golfo y Los
Zetas. Muchos de los detenidos no
han recibido sentencia aún.
Algunas de las
aprehensiones y abatimientos más notables son las de Édgar Valdez Villarreal, José de Jesús
Méndez Vargas alias "El Chango" y Heriberto
Lazcano Lazcano.
Entre diciembre de 2006
y enero de 2012 se estima que han muerto alrededor de 60.000 personas mediante
ejecuciones, enfrentamientos entre bandas rivales y agresiones a la autoridad. Este número de víctimas esta compuesta
por narcotraficantes, efectivos de los cuerpos de seguridad y civiles. Entre
los civiles se encuentran periodistas, defensores de los derechos humanos y
personas sin identidad o no identificadas que son ejecutadas por los carteles).
Otras estimaciones llegan a contabilizar hasta 150 mil muertos. Entre los narcotraficantes fallecidos
en operaciones realizadas por las fuerzas del gobierno se encuentran Arturo Beltrán Leyva, Ignacio Coronel Villarreal, Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén y Nazario
Moreno
En diversos sectores del país se ha observado un incremento en
los indicadores de incidencia del delito. Ciudad Juárez se ha convertido en la ciudad más
insegura del mundo, donde se cometieron más asesinatos que en todo el
territorio de Afganistán en el
año 2009. Paradójicamente, la
ciudad fronteriza es uno de los puntos que ha recibido un mayor número de
efectivos de seguridad.
Si bien las organizaciones ilícitas de tráfico de drogas existieron desde décadas atrás en México, fue en los años 1990 cuando cobraron importancia debido al cese de operaciones de los cárteles colombianos de Cali y Medellín. Los cárteles mexicanos dominan actualmente la totalidad del mercado de drogas en Estados Unidos. Los arrestos de algunos líderes importantes de los cárteles particularmente de los de Tijuana y del Golfo, y la gran militarización del territorio mexicano han provocado una respuesta violenta por parte de las organizaciones criminales. Hasta 2012 se reportan alrededor de 60.000 asesinatos ocasionadas por la guerra contra el narco, de los cuales un número importante corresponde a los asesinatos cometidos en Juárez (Chihuahua). La estadística incluye —además de las bajas de los cuerpos armados federales y de las bandas de narcotraficantes— a civiles sin nexos con el narcotráfico, jóvenes, niños y periodistas. Más aún, estas estadísticas indican una tendencia a favor del cártel de Sinaloa, pues las incursiones a sus territorios han sido contadas, así como los golpes y, sobre todo, los sicarios pertenecientes a este cártel que han sido detenidos la gran mayoría vuelven a ser puestos en libertad.
La estrategia adoptada
por el gobierno mexicano en su lucha contra el crimen organizado ha tenido detractores.
Numerosas organizaciones civiles han
reclamado que la presencia del Ejército en las calles ha coincidido con un
aumento en el número de violaciones a los derechos
humanos; al tiempo que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha
alertado sobre el aumento de quejas recibidas por esta cuestión.
Según
declaró la ex Secretaria
de Estado de los Estados Unidos Hillary
Clinton la
situación de orden público y violencia en México es similar a la vivida el
Colombia entre los años de 1984 y 1993 cuando el Cartel de Medellín liderado por Pablo Escobar sembraron el terror y la
violencia en todo el país con el objeto de evitar la extradición a los Estados Unidos.
No obstante, a pesar de
las acusaciones, otros expertos han señalado que la percepción de los mexicanos
hacia las Fuerzas Armadas aún se encuentra en buena posición y tiene un
respaldo mayoritario, especialmente en las ciudades donde el conflicto contra el
crimen organizado prevalece.
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